Hay momentos que suponen un antes y un después en la vida. Puede ser una revelación, un cambio personal o bien una idea que aparece con la fuerza de transformar el mundo. Podemos llamarlo clic, pues es como un interruptor que enciende la luz en una habitación a oscuras. ¿Cómo encontrar este botón mágico?

En su documental "No soy tu gurú", Tony Robbins explica a los asistentes de su curso que muchos de ellos llevan diez años intentando cambiar. Pero eso no significa que el cambio lleve diez años; en realidad, solo requiere un instante. Lo que sucede es que tal vez hemos esperado diez años para decidir cambiar ahora.

¿Dónde está el clic"

Más allá de estos programas, los clics están presentes en todas las vidas si somos capaces de prestarles atención.

Y lo que define estos momentos luminosos es la certeza de que no hay vuelta atrás. Algo ha cambiado definitivamente. Es lo que Joseph Campbell denominó, en su libro "Viaje del héroe", "el cruce del primer umbral", cuando abandonamos el mundo ordinario y no queda más remedio que ir hacia adelante.

La siguiente fase se denomina "el vientre de la ballena", para la que el antropólogo norteamericano se inspiró en la historia bíblica de Jonás, que es tragado por un gran pez y sobrevive en sus tripas tres días para después ser vomitado en la orilla como un ser totalmente distinto.

Hay experiencias, decisiones cruciales y revelaciones que nos transforman para siempre, y van precedidas de un clic, que podemos percibir como un resorte que nos lleva a otra realidad.

¿Cuándo llega?

El "click" nos puede llegar de muchas maneras, algunas totalmente irracionales,  incluso  absurdas, como lo que impulsó a Murakami a convertirse en escritor. Al recordar cuándo decidió ser escritor, Murakami explica que, una tarde de abril, pasó junto a un estadio de béisbol de la capital japonesa.

Siguiendo un impulso desconocido, compró una entrada y tomó asiento. Hasta aquel entonces, su vida había transcurrido en el bar de jazz Peter Cat, que regentaba con su esposa desde que era estudiante. Mientras contemplaba aquel encuentro menor, un jugador local salió a batear.

Al escuchar el golpe seco de la madera contra la bola, algo hizo clic dentro de Murakami, que describe así esa epifanía: "De repente, fue como si me hubiera caído un rayo y supe con toda claridad que sería escritor".

Nunca hasta entonces había tenido intención de ser novelista, pero esa misma tarde fue a comprar una libreta y, a sus treinta años, empezó a escribir "Escucha la canción del viento", que acabaría ganando un importante premio.

Murakami recibió una señal misteriosa, sin duda, pero le llegó porque estaba abierto a los mensajes. Si en lugar de entrar en el estadio hubiera pasado de largo, agobiado por sus urgencias, el mundo se habría perdido a un gran escritor. O si, cuando estaba presenciando el partido, su mente hubiera estado ocupada en mil cosas, el golpe de inspiración no le habría llegado.

Crea espacio para las oportunidades

Si quieres que sucedan cosas nuevas –en tu mente y en tu vida–, lo primero que debes hacer es crear espacio.

Así lo sintetizo en mi audiolibro Click. Del mismo modo que no podemos pintar un cuadro en un lienzo lleno de composiciones abigarradas, los ingredientes básicos para el clic son tiempo + espacio mental.

Si estás todo el día corriendo o tu mente está sobrecargada en modo multitasking, tampoco te vendrá la "inspiración divina". El clic precisa de atención, una capacidad cada vez más mermada en el ser humano.

Estar atento a lo que sucede a tu alrededor, a tu propia evolución y a la señales que te va mandando la vida facilita estos instantes de profundo cambio y creatividad.

Lo que puede boicotear tus oportunidades

Además de todo eso, hay cuatro enemigos del "click" que debemos evitar a toda costa:
1. Pereza. No hay inspiración posible para quien no se aventura fuera del mundo conocido. Los «animales de hábitos» pueden estar muy cerca de una gran revelación y no llegar a cruzar nunca el umbral.
2. Pesimismo. Al criticarnos y elaborar profecías negativas es como si pusiéramos un muro entre nosotros y el clic. Para recibir esa clase de regalo hay que creer que lo merecemos y que nos puede llegar.
3. Miedo. Muchas personas rehúyen deliberadamente del "click" porque alumbra lugares que están más allá de su zona de confort. Prefieren quedarse como están, aunque esté insatisfechos.
4. Procrastinación. Si solo estamos instalados en lo urgente, lo importante nunca encontrará su lugar. Y el clic está siempre relacionado con lo que es importante para nosotros.

Un buen ejemplo

En contraste con el clic de Murakami, pedí a mi buen amigo Álex Rovira un ejemplo de un click activado por la razón, y me dio esta ilustrativa historia. Su protagonista era un fumador empedernido de 58 años, capaz de consumir dos cajetillas o más al día, y con sobrepeso.

El médico, cuando le hizo las pruebas que correspondían, le dijo:
–Si sigues así, te garantizo que no llegas a los 60; entre el humo del tabaco y tu obesidad, es muy probable que la cosa acabe muy mal. ¿Tan poco aprecias la vida?
El paciente vino a decirle que le daba igual. No quería renunciar al tabaco, ya que para él era una válvula de escape y le gustaba demasiado fumar. Por eso no hacía caso a nadie. Pasaron unas semanas y una de sus hijas, que hacía cinco años que vivía con un chico, le invitó a su casa a la hora de merendar. Pidieron al fumador que se sentara a la mesa porque tenían una noticia que darle.
– Estoy embarazada, papá. Vamos a darte un nieto.

A nuestro hombre esta noticia le pilló por sorpresa. No se lo esperaba. Y entonces se produjo el  clic.

Ese mismo día, mientras regresaba a su casa, arrojó al suelo el cigarrillo que acababa de encender por inercia y luego tiró el paquete entero a una papelera. Una vez en su hogar, se deshizo de todos los cigarrillos que tenía en stock. El milagro que ningún consejo o médico había logrado lo hizo aquella noticia que acababa de recibir. El ya exfumador había decidido que disfrutaría de su nieto todo el tiempo que pudiera. De hecho, nunca volvió a fumar.

Álex Rovira lo resume con esta fórmula: cambio = necesidad - resistencia. En este caso, la invitación al cambio vino de una noticia externa, pero la alquimia se produjo dentro de él. Así es como operan las verdaderas transformaciones: de dentro hacia afuera.

La fórmula para favorecer el cambio

El método

Podemos favorecer el clic creativo a través del método que siguen los publicistas. Sus principales fases son:

1. Convéncete de que eres creativo.

2. Documéntate bien.

3. Genera el máximo de ideas (no te quedes con la primera).

4. Incúbalas, permite que maduren.

5. Elige la mejor.

6. Verifica que no exista ya.

7. Llévala al mundo.

El gurú de sueños: A Paul McCartney le llegó la melodía de Yesterday cuando estaba soñando, y Let It Be tuvo su inicio también en un episodio onírico en el que aparecía su madre. Prestar atención a los sueños, y consignarlos incluso en una libreta, ayuda a que nos puedan llegar clics del inconsciente y a no olvidarlos al despertar.

El clic espiritual es el más espontáneo y difícil de prever de todos los tipos de clics. El zen habla de satori, el despertar o iluminación repentina que nos aporta una nueva comprensión de la realidad. No podemos provocarlo, pero la práctica del pensamiento lateral –por ejemplo, a través de los kōans– o sumergirnos en la naturaleza lo facilita.

También en un proceso de sanación se produce un clic que te libera de la carga que has sobrellevado hasta ahora. Para la terapeuta Anna Sólyom, para activar ese "click" son precisos cuatro pasos:

1. Estar abierto al cambio.

2. Revisar tus actos, pensamientos y emociones.

3. Soltar el pasado.

4. Acoger tu nuevo yo.

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