Hay platos que resisten al paso del tiempo y a las prisas del día a día. Son recetas que pasan de generación en generación y que suelen requerir tiempo, dedicación, y mucho cariño. Una de ellas, sin duda, son las croquetas. Un plato humilde por sus ingredientes, pero con un resultado espectacular, exquisito.
Tanto es así, que podemos encontrarlas tanto en el restaurante más modesto de nuestra ciudad, como en el más exclusivo. Además, dan mucho juego, ya que el relleno puede ser de infinidad de alimentos. De marisco, setas, morcilla, jamón, pollo, espinacas, queso... las posibilidades son innumerables.
Ahora bien, las hagas como las hagas, hay un ingrediente que puedes añadir y que hará que tus croquetas pasen a la categoría de "insuperables". Es un ingrediente que ya utilizaban las abuelas al preparar la bechamel. Se trata del caldo casero.
potenciar el sabor
A la hora de preparar la bechamel, es posible darle un plus de sabor si utilizamos caldo hecho con huesos de pollo, jamón, carne o pescado. De esta manera, el sabor pasa a la masa de las croquetas, haciendo que sean mucho más sabrosas.
Este "truco" del caldo es el más efectivo. Pero no es el único. Y es que, prácticamente en cada cocina podríamos descubrir un secreto distinto para preparar las croquetas. Entre ellos, otro de los más utilizados es añadir restos de guisos o pucheros. Desmenuzar la carne del pollo que ha sobrado y echar las migas al caldo o a la masa, le da un toque muy especial.
¿Más trucos? Hay quien le añade nuez moscada y pimienta. En el caso de las croquetas de bacalao o marisco, queda muy bien agregar un poco de ralladura de limón, ya que aporta frescura y potencia los sabores.
Cariño, tiempo y paciencia
Además de los ingredientes, la masa también necesita su tiempo. Es importante dejar que repose para que los sabores que aportan los ingredientes se fusionen e integren antes de formar las croquetas.
Además, puedes congelarla. Para ello, deja enfriar la masa en un recipiente plano con tapa, y una vez esté fría, coloca la tapa y mete el recipiente en el frigorífico 2 o 3 días. Si lo que quieres es que duren más tiempo, deberás conservarla en el congelador. Así aguantará sin problemas hasta 3 meses.
¿De qué puedo hacer las croquetas?
Más allá de las clásicas croquetas de jamón, pollo o pescado, en los últimos tiempos las propuestas para el relleno de las croquetas se han disparado. Así, algunas de las más originales, y también más sabrosas y saludables, por ejemplo, pueden ser las croquetas de brócoli, las de berenjena o las de boletus.
Ahora bien, independientemente de si las haces de brócoli o de boletus, otro de los aspectos fundamentales es la fritura. El modo en que las fríes es clave para que no se rompan en la sartén. Según los expertos, para que las croquetas queden perfectas han de freírse a temperatura constante y al mismo tiempo. Hay que sumergirlas completamente en aceite caliente, entre 170 ºC y 180 ºC.
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