Una cosa está clara: a todos nos gusta disfrutar de un dulce o una galleta de vez en cuando. Aunque quizá no lo haríamos tanto si supiéramos todo lo que hay en su interior. Esa es la idea que propone Marián García, a quien todos conocemos como @boticariagarcia, que lleva más de 12 años divulgando sobre nutrición en salud en redes sociales y que recientemente ha dado el salto a la literatura infantil con su libro El microscópico mágico. Misterio en el supermercado.
En el mismo, dos pequeños científicos investigan los alimentos para descubrir lo que se esconde en su interior. Y sí, en las galletas, las palmeras y la bollería industrial hay poco que rescatar que sea bueno para nuestro cuerpo, por no decir nada.
Este esfuerzo pedagógico de la farmacéutica y experta en nutrición no solo puede enseñar a los más pequeños a diferenciar los alimentos que son esenciales para su alimentación de aquellos que no les aportan nada, también puede ayudarnos a aprender a los adultos. Y es que, como comparte la experta en una entrevista para Telva, “si tú ves lo que hay dentro de una palmera o una galleta, a lo mejor, no te la comes. O si vieras realmente qué tipo de grasas hay y el efecto que pueden tener, tampoco. Si pudieras ver lo que hay dentro del brócoli, sus compuestos y lo que hace en tu cuerpo, quizá te apetezca más”.
Mirando en el interior de las galletas
El mensaje de Boticaria García es claro, y en realidad, todos sabemos que en las galletas y otros dulces industriales hay pocos nutrientes buenos para la salud. Pero es inevitable hacernos la pregunta: ¿qué hay dentro de la galleta que deba preocuparnos?
- Harinas refinadas. Para comenzar, este tipo de productos se fabrican con harinas blancas muy procesadas, que han perdido la mayor parte de su fibra, vitaminas y minerales. Esto provoca picos de azúcar en sangre y menos saciedad al comerlas. De hecho, en muchos casos, este tipo de alimento están diseñados para incitarnos a comer más.
- Azúcares añadidos. Las galletas contienen varios tipos de azúcares (sacarosa, jarabe de glucosa-fructosa, dextrosa) que, además de ser adictivos, aumentan el riesgo de diabetes tipo 2, obesidad y caries.
- Grasas poco saludables. La bollería industrial es rica en aceites refinados, como el de palma, coco o girasol que, aunque no siempre son grasas trans, sí son muy procesados y proinflamatorios. Además, algunas versiones pueden contener grasas parcialmente hidrogenadas (grasas trans), que son las más dañinas para la salud cardiovascular.
- Aditivos y conservantes. Para dar sabor, color o prolongar su duración, a este tipo de productos se le añaden aditivos como emulsionantes, estabilizantes, colorantes artificiales y conservantes. Aunque están permitidos, su consumo acumulativo puede tener efectos sobre la microbiota intestinal e incluso provocar intolerancias.
Además de comprender lo que hay de malo en las galletas, lo más importante quizá sea entender lo que no tienen. Este tipo de productos, entre los que podemos incluir la bollería industrial, los snacks salados comerciales y otros tantos ultraprocesados, tienen un bajísimo aporta nutricional. Es decir, aportan muchas calorías, pero pocos nutrientes. Apenas tienen fibra, vitaminas o minerales, que son esenciales para nuestro organismo. Otra cosa es que optes por galletas saludables elaboradas sin harinas y sin azúcar.
¿Por qué es tan bueno el brócoli para la salud?
Frente a las galletas, la farmacéutica destaca una verdura que tiene fama de ser un superaalimentos. Y aunque no le gusta este término, como reconoce en una entrevista para ‘Zapeando’ en laSexta, reconoce que “el brócoli y sus primos tienen algo diferente, tienen un verdadero superpoder” Y junto a esta verdura, toda la familia de las crucíferas: “la col, la coliflor, las coles de Bruselas, los nabos, la lombarda, los rábanos, los colirrábanos y hasta la rúcula y el kale, que aquí lo llamamos berza”.
Pero ¿qué hace tan especial a esta familia vegetal? Como explica la experta, en su habitual tono didáctico y divertido, “son los James Bond del mundo vegetal”, porque cortarlas o morderlas crudas liberan unos compuestos llamados glucosinolatos.
Estos, a los que la experta apoda “las fuerzas y cuerpos de seguridad química” del organismo son una especie de “escuadrón antitumores”, capaces de protegernos de diferentes tipos de cáncer. Lo hacen de formas muy diversas, asegura la famosa Boticaria García: “Unos ayudan a mejorar las máquinas de desintoxicación de nuestro cuerpo, como el hígado. Otros ayudan a evitar que se formen los vasos sanguíneos que alimentan tumores, porque el tumor para que crezca necesita sangre. Otros frenan el desarrollo de distintos tipos de cáncer. Lo que hacen es proteger las arterias evitando que se depositen placas de grasa también, que es algo que favorece que haya enfermedades. Cada uno tiene distintos poderes”.
Aunque eso no es lo único que pueden aportarnos el brócoli y sus primos. Como explica García, estas verduras “son muy buena fuente de antioxidantes también. Tiene vitaminas y compuestos que combaten a los radicales libres”, lo que ella llama los “malos de la película”, que causa oxidación en nuestro cuerpo. Esta oxidación, a la larga, daña las células de nuestro cuerpo, acelera el envejecimiento y puede dar pie a diversas enfermedades. “El brócoli contribuye a prevenir esas enfermedades por la oxidación”, concluye la experta en nutrición.
A esta valiosa información que nos ofrece la experta le sumamos todo lo que sabemos sobre el brócoli, que es rico en fibra natural, vitaminas esenciales (como la C, la K y varias del grupo B), minerales como el calcio, el hierro y el potasio, compuestos antiinflamatorios naturales y muy pocas calorías.
El truco definitivo para comer bien el brócoli
Toda la información que nos ofrece Boticaria García nos deja claro que es mejor dejar las galletas en la balda del supermercado y apostar por alimentos naturales y supernutritivos como el brócoli. Pero ojo, porque para que los “superpoderes” de los que nos habla la experta hagan su efecto, debemos tener en cuenta un pequeño truco que nos comparte en sus redes sociales.
“Para que comer brócoli tenga aún más beneficios”, explica la experta, “córtalo en trozos y déjalo reposar entre diez o quince minutos antes de ponerlo al calor”. Este proceso es clave para que se activen esos compuestos de los que nos hablaba en ‘Zapeando’, los glucosinolatos, sin los que pierden su potencial anticancerígeno.
Además, la farmacéutica recomienda cocinar esta verdura al vapor, en vez de cocerla, dado que en el jugo que pierde durante el proceso de cocción se van muchos nutrientes.
Y en caso de que no guste esta verdura, en Cuerpomente te damos muchas ideas para cocinarla con todo el sabor. Desde aliños que combinan bien con brócoli, hasta cómo cocinarlo al horno para que quede delicioso. Descubre también deliciosas recetas: brócoli crujiente con parmesano, croquetas de brócoli en la airfryer, brócoli cremoso a la carbonara o un sabroso brócoli a la catalana con piñones y pasas. De esta verdura se aprovecha todo, hasta el tallo con el que puedes hacer apetitosos platos.
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