El Pirineo Aragonés es famoso por sus valles, en especial, el Valle de Ordesa, el más emblemático del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Pero más allá de este célebre paraje, que recibe a miles de visitantes cada año, hay otros lugares más tranquilos, pero igual de bonitos, que merecen una visita.
El valle del que te hablaremos aquí está rodeado por una naturaleza desbordante y es el lugar ideal para los amantes del senderismo, que encontrarán rutas para todos los niveles. Te explicamos 3 diferentes para que elijas la que más te guste.
valle de Bujaruelo, Un precioso valle aragonés
Situado en el corazón del Pirineo Aragonés, junto al parque nacional de Ordesa, hay un valle rodeado de montañas, praderas y aguas cristalinas que es un auténtico paraíso para todas aquellas personas que buscan disfrutar del contacto con la naturaleza y la tranquilidad: el valle de Bujaruelo.
Este valle, que forma parte de la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, se ubica en el municipio de Torla-Ordesa, en Aragón.
En sus cerca de 20 km de longitud, desde el Puente de los Navarros hasta el Collado de los Mulos, pueden verse impresionantes paisajes: frondosos bosques, cascadas, ríos, más de 20 picos que superan los 3.000 metros, ibones (pequeños lagos de montaña de origen glaciar)...
Destaca, además, por su rica fauna, en especial las aves, pero también anfibios como el tritón pirenaico o mamíferos como ardillas o marmotas y hasta algún sarrio.
3 rutas para descubrir Bujaruelo y sus alrededores
Pasear por cualquiera de los Parques Naturales de España es un placer y una oportunidad única de disfrutar de paisajes embriagadores.
Aquí te proponemos conocer el valle de Bujaruelo con tres rutas de senderismo bien distintas, para que puedas disfrutarlo de la mejor manera, a pie, y luego acercarte a sus alrededores. Puedes elegir según tus gustos, estado de forma y conocimientos de montaña.
1. Ruta ornitológica de San Nicolás de Bujaruelo
Uno de los principales atractivos del valle de Bujaruelo, como decíamos, son sus aves. Esta ruta ornitológica, ideal para hacer con toda la familia, permite avistar diversas especies (como la bisbita alpina, el mirlo acuático, el colorido piquituerto o incluso el majestuoso quebrantahuesos) en su hábitat natural.

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Es una sencilla ruta circular de 3,5 kilómetros que se puede hacer en unos 50 minutos. Empieza en el parking público de San Nicolás de Bujaruelo, al lado del refugio de San Nicolás de Bujaurelo.
Lo primero que encontramos es el puente románico de San Nicolás de Bujaruelo, del siglo XIII, que deberemos cruzar para seguir la ruta, que discurre por el lado del río Ara. Seguimos el sendero que bordea el río hasta encontrar el puente de Oncís, en el que podemos hace una parada para admirar el paisaje y otear algunas aves (¡no olvides llevar prismáticos!).
Seguimos de regreso al punto de inicio, esta vez por el otro lado del río, pasando por la fuente de Femalla y extensas praderas ribereñas donde hacer un descanso para escuchar el canto de los pájaros.
2. Ruta por el valle de Otal
Otra de las rutas imperdibles es la que conduce al valle de Otal, un valle de origen glaciar en forma de U por el que serpentea el río Otal, que nace en las nieves del Circo de Otal antes de fundirse con el Ara. Es una ruta ideal para quienes buscan un recorrido tranquilo y sin complicaciones técnicas, pero algo más largo que el anterior (de 14 km y unas 3,5 horas de duración).

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La ruta empieza también en el parking de Bujaruelo, pero esta vez no cruzaremos el puente, sino que iremos por la pista de gravilla que sigue el curso del río Ara hasta la fuente de la Femalla, punto desde el que iniciamos un suave ascenso entre bosques y prados. Pronto alcanzaremos un portón ganadero que marca inicio de un paisaje sobrecogedor: el valle glaciar de Otal.
La travesía por la planicie nos regala un desfile de cumbres emblemáticas: los picos de Tendeñera, la imponente Peña de Otal, la silueta del Turbón y la Peña de Ordiso.
El colofón del paseo nos espera al fondo del valle, donde un breve ascenso nos lleva a descubrir pozas y saltos de agua cristalina. El camino está lleno de vida: es posible que veas marmotas asomando entre las rocas o vacas pastando. El regreso por la misma ruta ofrece una perspectiva distinta, con el Viñamala dominando el horizonte.
3. Ruta hasta el ibón de Bernatuara
El Ibón de Bernatuara es un pequeño lago glaciar de montaña, situado a 2.330 metros de altura y rodeado de un impresionante paisaje natural. La ruta que lleva hasta esta joya escondida del Pirineo Aragonés es más exigente, para senderistas experimentados.

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Es una ruta lineal de 12 km con un desnivel bastante pronunciado, de 1.000 metros (la altitud mínima es de 1330 metros y la máxima de 2330), y unas 5 horas de duración. Requiere una buena condición física y las mejores épocas para hacerla son la primavera y el verano (siempre consultando las previsiones climáticas antes).
Empieza, una vez más, en el parking de Bujaruelo y, una vez cruzado el puente románico sobre el río Ara, sigue el sendero GR 18 en dirección al puerto de Bujaruelo. Desde aquí, el camino es ya de subida constante y a los 30 minutos aproximadamente llegaremos a un poste eléctrico donde debemos abandonar el GR-18 para tomar un desvío a la izquierda que lleva al ibón (hay que prestar mucha atención porque es fácil pasar por alto este cruce).
Superaremos un torrente cerca de un puente en ruinas, donde comenzaremos a seguir los hitos de piedra que marcan el camino hasta el ibón, al que llegaremos unas 3 horas después de iniciar la ruta, una espectacular recompensa al esfuerzo invertido.
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