¿Te ha pasado que tras despertar de unas cuantas horas de sueño sientes que no has dormido apenas? Te despiertas, sin saber muy bien por qué, con la sensación de no haber descansado del todo. Como si hubieras estado en alerta, incluso bajo el resguardo de las sábanas. Y es que, a veces, no hace falta ni siquiera abrir los ojos para darse cuenta de que algo no va bien: la forma en la que duermes ya indica si estás descansado bien o, por el contrario, tus niveles de estrés te están impidiendo descansar adecuadamente.

Así lo explica el cardiólogo Aurelio Rojas, que por medio de sus redes sociales nos ayuda a detectar cuáles son esos gestos involuntarios que revelan que nuestro cuerpo está sometido a un exceso de tensión. Y, lo más importante, nos ofrece una técnica sencilla y fácil de incorporar en la rutina que puede ayudarte a acabar con este exceso de estrés. ¿Te animas a probarla?

Lo que tu cuerpo revela mientras duermes y no sabías

La postura en la que dormimos, que es algo que elegimos de forma inconsciente, puede revelar mucho de nuestro estado general de salud. Como explica, Rojas, determinadas posiciones o gestos durante el descanso reflejan “señales de que los niveles de estrés y cortisol son muy elevados en tu organismo”.

Las más habituales y destacadas, explica el especialista desde sus redes sociales, son las siguientes:

  • Dormir con las muñecas flexionadas y los puños apretados.
  • Cruzar los brazos.
  • Apretar la mandíbula o arrugar la clara.
  • Agarrarte el cuello cuando vas a dormir.
  • Levantar un brazo o incluso los dos.
  • Dormir en posición fetal o cruzar los pies.
  • Levantar o cruzar una pierna sobre la otra.
  • Agarrar fuerte la almohada.

Todos estos gestos, que hacemos de forma inconsciente, reflejan una respuesta de protección ante una amenaza percibida. Es decir, el cuerpo responde de forma automática al estado emocional que hemos arrastrado durante el día. Si hemos vivido una jornada muy exigente, llena de tensión y preocupaciones, es muy probable que al llegar la noche nuestro cuerpo siga en modo “supervivencia”, incluso cuando pensamos que estamos descansando.

El enemigo silencioso del descanso y la salud

La hormona clave en todo este proceso es el cortisol, esencial para la vida, pero peligrosa en exceso. El cortisol, conocido como la hormona del estrés, nos activa por las mañanas, nos mantiene con energía, regula el metabolismo y nos ayuda a responder ante el estrés. Pero cuando sus niveles se mantienen altos durante demasiado tiempo, puede convertirse en un enemigo silencioso.

En especial, podemos preocuparnos cuando estos niveles de cortisol no descienden al final del día, como deberían. Y es que esta desregulación, explica Rojas, puede impedir que descansemos, causando desde insomnio hasta otros problemas asociados, como resistencia a la insulina, hipertensión, aumento de peso, depresión, problemas cardiovasculares e incluso un mayor riesgo de infarto.

Todo esto, en muchas ocasiones, comienza con un cuerpo que no consigue relajarse cuando duerme. Y por eso el cardiólogo Aurelio Rojas nos recomienda la técnica con más evidencia científica para combatir este estrés crónico a últimas horas del día.

La técnica que permite calmar el estrés según la ciencia

Afortunadamente, hoy en día contamos con herramientas sencillas y al alcance de todos que ayudan a nuestro sistema nervioso a calmarse antes de dormir. Una de las más efectivas, asegura Rojas, es el suspiro fisiológico avalado por el neurocientífico Andrew Huberman, profesor de la Universidad de Stanford, y uno de los mayores expertos en neurobiología del estrés.

Según sus investigaciones, este tipo de respiración es la forma más rápida y natural que tiene el cuerpo para regular el sistema nervioso autónomo, reducir el cortisol y favorecer un estado de relajación profunda. “Es una de las mejores maneras, más sencillas y sin necesidad de medicamentos”, asegura en sus redes sociales.

Como explica Rojas, practicar el suspiro fisiológico “5 minutos antes de dormir es la mejor manera y la más rápida para mejorar nuestro descanso y que tengamos un sueño reparador”. Para realizarlo correctamente solo tienes que seguir estos pasos.

  • Inhala profundamente por la nariz.
  • Haz una segunda inspiración corta (como si rellenaras un poco más los pulmones”.
  • Exhala lenta y prolongadamente por la boca, como si quisieras apagar una vela.
  • Repite este ciclo tres veces o durante cinco minutos si necesitas una relajación más profunda.

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