Piensa en cuántas cosas de tu día a día crees que puedes controlar, cuando lo cierto es que están completamente fuera de tu control. La tostadora que no funciona, el atasco para llegar el trabajo, la opinión mordaz de tu compañera, los semáforos que parecen ponerse en rojo justo cuando tú pasas, el café que estaba demasiado caliente, los gritos de unos adolescentes en la calle que no te dejan oír la llamada que estabas atendiendo. Todos estos elementos minúsculos que te estresan y te hacen colapsar al final del día, son incontrolables. Y aceptar esto, asegura el experto en crecimiento personal, Álex Rovira, es clave.

Porque cuando aceptas todo aquello que no controlas, yendo incluso más allá de las cuestiones superficiales, descubres tu verdadero poder: actuar sobre lo que sí controlas. Esta idea, que comparten profesionales como María Martínez, creadora del modo Kaizen, la neurocientífica Nazareth Castellanos, el experto en crecimiento personal Mario Alonso Puig o que incluso encontramos en los escritos de los filósofos estoicos puede cambiar para siempre nuestra percepción del mundo. Y Rovira nos da las claves con su habitual pedagogía.

Reconoce tus límites

“Luchar contra las situaciones que no puedes cambiar te va a agotar”, explica Rovira en uno de sus vídeos en Instagram. “En cambio, reconocer tus límites te permite invertir tu esfuerzo en aquello donde realmente puedes hacer la diferencia”. Esta es la mayor, sencilla y fácil de comprender. Aunque no tanto de aplicar.

Aceptar que la vida está llena de cosas que no podemos controlar puede ser una tarea titánica. No basta con comprender que no tienes un botón que ponga los semáforos en verdes. Debes comprender, además, que en realidad no depende de ti conseguir ese ascenso que tanto deseas, que no puedes impedir que tus familiares enfermen, envejezcan y mueran, que no está en tu mano hacer que no existan la violencia o la crueldad, que el mundo es como es, y que en realidad lo que sucede a tu alrededor no es algo que esté en tus manos.

Da miedo solo de pensarlo, pero Rovira asegura que “este cambio de mirada reducirá tu ansiedad y te ayudará a encontrar un equilibrio mucho más saludable en la vida”. Y es que, aceptar lo que no podemos cambiar nos da libertad. “Cuando enfocas tu energía en lo que sí puedes manejar, te vas sintiendo más capaz, crece tu autoestima y dejas de sentirte en la cárcel de la incertidumbre”.

Céntrate en lo que sí puedes hacer

Como es posible que, precisamente, aceptar que nada está bajo nuestro control reduzca la incertidumbre. Parece una paradoja, pero no lo es. Porque aunque no podemos hacer nada con lo que suceda en nuestro entorno, sí podemos actuar sobre lo que controlamos: nuestras acciones, hábitos, mejora personal. Esto es transformador, asegura Rovira, porque “enfocarte en lo que puedes mejorar, transforma el estrés en acción, y, en consecuencia, fortalece tu bienestar emocional, físico y mental, a todos los niveles”.

Es cierto, no puedes controlar la economía. No puedes decidir que jamás te faltará dinero, que siempre habrá trabajo para ti, que conseguirás todas tus metas a nivel profesional. Pero sí puedes decidir que, ante todo, eres una persona capaz que sabe reaccionar ante las adversidades. Puedes decidir que, llegado el momento, sabrás lo que hacer. Y lo harás.

“Lo que marca la diferencia”, explica Rovira, “nunca es lo que nos pasa, sino cómo decides afrontarlo”. Para él, “una de las mejores herramientas que tenemos las personas es la actitud”. Y es que, al final, “todo está en la mirada con la que interpretamos la realidad”.

El mundo se transforma

Algo poderoso sucede cuando cambiamos el chip, nos asegura el experto en crecimiento personal. “Aunque nada cambie, si tú cambias por dentro, tu realidad va a cambiar por fuera”. ¿Cómo es esto posible si, en realidad, nada depende de lo que haya fuera, depende de nosotros? Es sencillo, “porque al verla con otros ojos, con una nueva mirada, descubres nuevas posibilidades donde antes solo veías límites, frustraciones y problemas”.

Este efecto tiene, incluso, una explicación científica. La psiquiatra Marian Rojas Estapé ha hablado de ello en varias ocasiones. Es el famoso sistema reticular activador ascendente. Una especie de “filtro” que tiene nuestro cerebro que nos permite identificar aquello que comprueba nuestra visión del mundo. Es por eso por lo que, cuando tenemos un propósito claro y que conecta con nuestros valores, empezamos a ver con claridad todas aquellas oportunidades que nos acercan a lo que hemos visualizado, a lo que deseamos.

“Tu percepción moldea tu experiencia”, explica Rovira, “y cuando eliges una mirada más consciente y más activa, el mundo también va a responder. Te responde, de hecho, de manera muy diferente”.

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