Cuando los más pequeños entran en la adolescencia, muchos padres tienen la sensación de que haber perdido a su hijo. Como si comunicarse con él fuera imposible, como si hubiera una barrera invisible que se hubiera interpuesto entre ambos. Pero lo cierto es que con demasiada frecuencia olvidamos que esta brecha hace daño en los dos sentidos, y quienes quedan más desamparados son aquellos adolescentes a los que ponemos la etiqueta de “problemáticos” únicamente por estar atravesando una etapa natural de su desarrollo.
Algo muy similar está sucediendo con el fenómeno de Netflix, la serie Adolescencia, que pone sobre la mesa una trama que ha alarmado a muchos padres y educadores. Pero ¿es real todo lo que vemos en pantalla?
La psiquiatra infantil Abigail huertas, referente en salud mental infatojuvenil, ha dedicado años a escuchar y comprender el universo adolescente. Y precisamente este año ha publicado Solo necesito que me aceptes: La salud mental en la adolescencia (RBA),un libro de rabiosa actualizad en el que nos invita a cambiar la mirada sobre los más jóvenes. Hemos tenido la suerte de contar con ella para resolver algunas de las dudas que más nos preocupan de esta tapa, y también hemos aprovechado para preguntarle su opinión sobre la serie del momento. ¿Es verdad que los adolescentes son cada vez más violentos? ¿Cómo están afectando a los más jóvenes la exposición a las redes sociales? Y lo más importante: ¿qué podemos hacer como adultos para acompañarlos en esta etapa? Sus claves para construir puentes entre padres e hijos son indispensables.
La adolescencia no es como nos la han pintado
-¿Por qué nos asusta tanto la adolescencia?
La adolescencia es una etapa de transformaciones profundas, tanto físicas como emocionales. Estos cambios pueden generar incertidumbre en los adultos, especialmente cuando los comportamientos de los jóvenes transgreden las normas establecidas. Es fundamental comprender que esta etapa de la vida es una oportunidad para el crecimiento y la consolidación de la identidad, más que una etapa problemática en sí misma.
-En tu libro adviertes sobre el sensacionalismo que gira en torno a esta etapa, y es cierto que estamos continuamente expuestos a noticias que transmiten un problema alarmante con la adolescencia. ¿Es cierto que se está produciendo una escalada de violencia entre los más jóvenes?
Si bien es cierto que las informaciones en medios indican un aumento en ciertos comportamientos violentos entre jóvenes, con tendencia a la polarización y reacciones extremas, es importante contextualizarlo en una sociedad cada vez más violenta también en la etapa adulta.
Me parece importante analizar los datos con cautela y en su contexto. Generalizar puede llevar a percepciones erróneas que aumenten el sufrimiento de esta etapa y les alejen de sus familias. Muchos adolescentes pasan por esta etapa sin involucrarse en conductas violentas. Para mí es más productivo enfocarnos en comprender las causas subyacentes de esas conductas y promover entornos que fomenten el bienestar y ayuden a construir una personalidad resistente, que es un concepto que abordo en mi libro.
‘Adolescencia’: la serie que está en boca de todos
-Una de las grandes series del momento es Adolescencia, que en cierto sentido ha preocupado a muchos padres por esta violencia creciente. ¿Crees que la serie representa de forma realista los desafíos de las adolescencias actuales?
Estamos hablando de una serie de ficción que aborda temas complejos, pero de manera poco profunda, como el acoso escolar, la presión social, las dinámicas familiares, el mundo digital y su impacto en la salud mental. Es la historia de Jaime, no de todas las personas adolescentes.
Aunque dramatiza de forma magistral ciertas situaciones comunes en la adolescencia para captar la atención del espectador, la violencia extrema es algo excepcional y no debe asumirse como una consecuencia inevitable de los conflictos adolescentes. A mí personalmente me preocupa el efecto que pueda tener en algunas personas atribuir a la serie cierto realismo.
Más que preocupar a muchos padres, ha sido recomendada por muchas personas como forma de acercarse a la realidad adolescente. En mi opinión, en algún contexto, con algunos grupos de personas, podría ser una herramienta más que ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los retos y dificultades que afrontan los jóvenes hoy en día. Pero no considero que represente de forma realista los desafíos de las adolescencias actuales, que son muchos y muy complejos y esta serie solo los esboza.
Los actores y actrices hacen un gran trabajo. Personalmente me ha gustado la última parte. Reflexionar sobre la maldad, la responsabilidad y la culpa es interesante en todos los contextos, también con un adolescente como figura central. Pero es importante que los padres vean este tipo de contenido como una ficción, y aprovechen el impacto mediático para iniciar conversaciones abiertas con sus hijos. Hay que recordar que esta serie está catalogada por la plataforma como apta para mayores de 12 años, por lo que es muy posible que haya despertado también el interés de los adolescentes y sería muy interesante conocer su opinión.
-¿Qué podríamos hacer como padres para evitar una situación como la que hemos visto en la serie?
Prevenir situaciones extremas implica estar presentes en la vida de nuestros hijos, fomentar su autoestima y enseñarles habilidades para manejar conflictos y emociones. También es esencial estar atentos a señales de alerta y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.
En mi libro Solo necesito que me aceptes, abordo entre otros temas el clima familiar, las señales de alarma a cada etapa, el desarrollo de la autoestima y las características de la personalidad a las que debemos prestar atención en la adolescencia para evitar una personalidad disfuncional o problemática, así como algunas herramientas para conocer y acercarnos a la adolescencia desde un acompañamiento sereno y sin alarmismo.
-Otra cosa que se ve reflejada en la serie, y que también tratas en tu libro, es el grave problema de comunicación que parece haber entre padres e hijos, que se agrava con la brecha generacional. ¿Cómo podemos mejorar la comunicación en la familia para abordar este problema?
La sociedad actual nos lleva a estar incomunicados y alejados los unos de los otros, pero ser padres es una responsabilidad y requiere entrega y compromiso, y con el libro pretendo ayudar a las familias a mejorar su comunicación, aunque no entro a valorar si existe un grave problema de comunicación entre padres e hijos.
La empatía es fundamental. Intentar comprender el mundo desde la perspectiva de nuestros hijos, reconocer nuestras propias limitaciones o vulnerabilidades y estar dispuestos a aprender juntos puede cerrar la brecha generacional a la que haces referencia. Establecer momentos de calidad en familia y practicar la escucha activa fortalece los lazos y facilita el diálogo.
Redes sociales y nuevas tecnologías
-Eso me lleva a otra pregunta, ¿los desafíos de la adolescencia han cambiado con los años o son los mismos de siempre?
Si bien aspectos fundamentales como la búsqueda de identidad y la necesidad de pertenencia han sido constantes, el contexto actual presenta desafíos únicos. La digitalización, la inmediatez de la información y las nuevas formas de interacción social han transformado la manera en que los adolescentes experimentan esta etapa y este asunto es del que más se está hablando.
-¿Qué papel juega en todo esto las redes sociales? ¿Cómo afectan a los adolescentes?
Las redes sociales juegan un papel crucial. Son una herramienta de doble filo. Por un lado, pueden facilitar la comunicación y el acceso a información; por otro, pueden generar ansiedad, fomentar comparaciones poco realistas y exponer a los jóvenes a riesgos como el ciberacoso.
Es una opinión generalizada entre los expertos que es urgente regular la información que reciben los adolescentes a través de las redes, el perfilado que se realiza de ellos y el uso que se hace de esa información y los delitos que se cometen a través de redes. Es cierto que es esencial educar a los adolescentes en un uso responsable y crítico de estas plataformas, pero los adultos hemos necesitado una serie de ficción violenta para aceptar que internet no es en este momento un lugar seguro para la infancia.
-¿Y la pornografía, cómo está afectando al desarrollo de los más jóvenes?
El fácil acceso a la pornografía -que llega a los niños y niñas sin que la busquen por la forma en la que están diseñados los algoritmos- distorsiona la percepción de las relaciones sexuales y afectivas e influye mucho en que establezcan relaciones dañinas. El porno consumido desde corta edad promueve expectativas poco realistas y en algunos casos actitudes perjudiciales. Además, les expone a la ciberdelincuencia por parte de personas adultas que además de infringirles daño, obtienen un beneficio económico.
Para evitarlo hay que proteger a la infancia en el mundo digital y también abordar la educación sexual de manera abierta y basada en valores, proporcionando información veraz y fomentando el respeto y la empatía. Recomiendo a las familias que no eviten hablar de educación sexual con sus hijos y si tienen dificultad, que busquen espacios donde poder hacerlo, apoyados por profesionales.
Claves para una adolescencia saludable
-Como padres, ¿cómo podemos acompañar a nuestros adolescentes frente a estos nuevos retos que nos plantea la vida moderna?
Como explico en mi libro, Solo necesito que me aceptes, la clave está en la comunicación abierta y el establecimiento de límites claros, pero flexibles. Es importante mostrar interés genuino por sus vidas, escuchar sin juzgar y brindarles el espacio para expresar sus inquietudes. Además, informarse a través de fuentes rigurosas sobre las realidades que enfrentan los jóvenes en lugar de a través de la ficción, permite ofrecer un apoyo más efectivo.
-Y para acabar, si nos está leyendo en este momento un padre o una madre cuyo hijo o hija esté pasando por una adolescencia complicada, ¿qué consejo le darías?
Sin duda, que mantenga la serenidad y se deje acompañar si la etapa le sobrepasa. Hay que recordar que la adolescencia es una etapa transitoria y que, aunque pueda ser difícil, también es una oportunidad para fortalecer la relación con nuestros hijos. Buscar apoyo, ya sea en profesionales, grupos de padres y madres o literatura especializada como el libro que nos ocupa, puede ofrecer herramientas valiosas. La paciencia, el amor incondicional y la disposición a adaptarse son fundamentales en este camino compartido entre padres e hijos.
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